Entre cerros que son más bajos que mi tierra

arreglo relojes para no dejar la ignorancia

Montevideo vio que soy otro

que va rolando un tabaco viejo

 

Exigiendo credenciales

mientras un pájaro rocoso posaba Atlántida más allá de la nube rosa.

Juré sumar y no restar. Transformar y no perder.

 

Frente al faro que no callaba

 

El mar, el plata, la letra, la décima,

el este ya estaba al final viendo llegar

el santo que acaba de partir.

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